Cosas de mí

viernes, 24 de marzo de 2017

La Celestina


Personaje de la obra de Fernando de Rojas, ocupa una posición central en la literatura, el arte, y en la historia de nuestra cultura, de nuestra civilización.
Múltiples facetas se observan en esta mujer. Varias profesiones: legales e ilegales. Ella y sus andanzas, ellas y sus relaciones sociales, nos adentran en la condición humana del deseo, en la avaricia, la usura, la miseria, el engaño, la inmoralidad y la moralidad como dos caras de la misma moneda.





Un personaje logrado. Genial. Funciona como símbolo de la vida social y de la condición humana a la vez.
Su multivocalidad es patente. Hablar de Celestina es hablar de amor venal, amor ilícito, barrios bajos, pícaros y rufianes, barrios altos hombres y mujeres que buscan a escondidas lo censurado a la luz del día, clérigos, comerciantes, nobles y plebeyos, amos y criados... Todos buscan a Celestina. Y Celestina va su encuentro.Y Celestina que subió a los palacios y bajó a los infiernos,  ganó en popularidad a los personajes principales, tanto que hasta conquistó el lugar de honor al título al original de la obra.
La Tragicomedia de Calixto y Melibea, ampliamente conocida como "La Celestina".

viernes, 17 de marzo de 2017

Exposición Universal De París, 1878. Escenas de la calle.



 



Acto de Apertura. Apuntes del natural. Dibujante: Pellicer.
Publicado en la Revista Ilustración Española y Americana.




Ahora que estamos en estos días de celebraciones sobre las mujeres en el mundo, y todas nuestras desgracias dentro de un mundo patriarcal -que no son pocas- conviene decir algo sobre la calidad de las personas -hombres y mujeres- dentro de la estructura social patriarcal. 
Y, como no quiero extenderme, sólo expongo estas imágenes, fragmentos de escenas más amplias dibujadas del natural por Pellicer, según acredita la publicación que utilizo. Del mismo modo que algunas mujeres mantenían económicamente a la familia, algunos hombres realizaban tareas llamadas "femeninas".
Pero ese detalle no es debido a la estructura que manda y ordena, sino a voluntades individuales.

lunes, 13 de marzo de 2017

Historia De Las Mujeres O Las Mujeres Sin Historia



Si entendemos la historia como “el conjunto de todos los hechos ocurridos en el pasado” las mujeres nunca hemos estado fuera de ese pasado. Si entendemos la historia como “la narración de los hechos ocurridos en el pasado”, el punto de vista no sólo cambia, sino que los registros muestran realidades diferentes. Cuando un acontecimiento posee mucha importancia social -una hazaña bélica, un descubrimiento científico- se dice: “pasará a la Historia”.
Queda registrado para siempre. Es más, un hombre importante puede dar nombre a una época -por ejemplo: El siglo de Pericles-. Y las mujeres, ¿dónde están? ¿O es que, acaso, no están?
La vida de las mujeres se desarrolla paralela y ligada a la vida de los hombres.
Nada existe en el mundo sin la aportación y sin el trabajo de ambos géneros: masculino y femenino. Nada. La historia hecha por los hombres no existe fuera de la historia hecha junto con las mujeres. Se combinan ambas. La historia de las mujeres -como colectivo subyugado en una sociedad patriarcal- queda englobada en la de ellos, incluso oscurecida; es tratada como si no existiera.
La mujer, como género,  ha trabajado desde que el mundo es mundo. Las tareas de las que se ha ocupado, sobre todo dentro de la sociedad capitalista, no se han considerado trabajo, por la sencilla razón de que no eran actividades ligadas, directamente, con el mercado de trabajo. Su actividad no se vendía ni se compraba, excepto en los casos de la servidumbre -tema que merece un estudio aparte-,  ellas no trabajaban. 
El trabajo, entendido como “actividad, empleo, u oficio que se realiza a cambio de un salario” no incluía las tareas asignadas a la mujer valoradas como “propias de su sexo”. Las tareas “propias” de las mujeres se vuelven invisibles. 
Convertidas en mercancía, desligadas del hogar, se convierten empresas. Y, como empresarios o empleados ellos realizan a diario dichas tareas "típicamente femeninas" a cambio de un salario. Y así ocurrió desde hace tiempo, y ocurre en la actualidad. 
Debería saberse -aunque quizá sepa..., porque yo a veces lo dudo, que las mujeres no nacemos con esos saberes. Que se aprende a cocinar, a lavar, a fregar, a estudiar, a cuidar niños, a educar, a cuidar ancianos, a cuidar enfermos, a coser... Se aprende, no nacemos con todo ese bagaje de conocimientos como nacemos con útero, por ejemplo.

Madrid, enero 2015.

domingo, 12 de marzo de 2017

José Soler Soler: Una Fotografía, Un Documento.

josep soler soler


     Camino de tierra. Dos grupos de personas lo recorren a la vez. Uno marcha de cara al lugar donde el autor se halla con su máquina en ristre. El otro avanza en sentido opuesto. Ambos se cruzan en un instante que el fotógrafo capta. El momento me parece único. Logrado por un hombre que supo ver la escena, el artista. Soler en ese momento creó la escena que ha dado tantas vueltas al globo. 
     Los grupos caminan en sentido contrario con paso decidido. Saben a donde se dirigen. Mientras, una mujer joven, tras los setos de su terraza, curiosea. Con ella, que parece fuera del cuadro, la escena se amplia, la imagen dice más:  Isleños oriundos, isleños foráneos, isleños que ya no repiten los modos de vestir y de vivir de sus mayores. Muestra el cambio de costumbres que se produjo por entonces. La isla cambió,   aunque, como es de sobra conocido, no sólo por la llegada de los peluts;  pero éste es otro tema.

sábado, 11 de marzo de 2017